Publicado el 10/04/2013 por Prensa SEO/BirdLife
SEO/BirdLife, WWF-España y Ecologistas en Acción consideran que
el
MAGRAMA ha cedido a intereses de las comunidades autónomas y de
determinados sectores económicos, permitiendo mantener acciones como
sueltas de especies alóctonas invasoras, la comercialización de especies
invasoras como el cangrejo rojo o retrasando la prohibición de venta
del galápago de Florida. En definitiva, para dar respuesta a estos
intereses, que afectaban a menos de 10 especies, el Ministerio ha
actuado de forma desproporcionada, irreflexiva e irresponsable
eliminando el control sobre cientos de especies y poniendo en riesgo el
patrimonio natural y económico de España.
El MAGRAMA propone excluir más de 200 especies, principalmente eliminando la
lista de especies exóticas con potencial invasor, y elimina de un plumazo la obligación de tener que consultar sus decisiones con el comité científico y que las decisiones de este órgano consultivo no sean vinculantes.
Una cotorra gris argentina en una ciudad española. ©Jorge Orueta-SEO/BirdLife
SEO/BirdLife
Exóticas aclimatadas
Por último, contribuyen a engrosar esta lista especies introducidas o
propias de otras latitudes -15 en total-, que bien por la bonanza del
clima o porque llegan de países más norteños, se han instalado aquí,
caso del
ganso del Nilo. Seis de estas especies son
introducciones naturalizadas como el faisán, las cotorras de Kramer y
argentina, o incluso pequeños pájaros de jaula capaces de sobrevivir en
libertad, como el ruiseñor de Japón, el pico de coral senegalés o el
bengalí rojo. Otro caso a destacar es una especie doméstica que se ha
establecido en libertad en algunos puntos del país, la
tórtola rosigrís. De este tipo de citas se encarga el
Grupo de Aves Exóticas (GAE) de SEO/BirdLife, que posteriormente intercambia la información con el Comité de Rarezas.

Entre estas especies introducidas, el caso que presenta más
variaciones es el de las poblaciones ya naturalizadas y establecidas en
otros países europeos que llegan aquí asociadas a los movimientos
naturales de las aves silvestres. Es el caso de siete especies ya
integradas en nuestra fauna: el cisne negro, el ánsar chico, la barnacla
canadiense, el ganso del Nilo, el pato mandarín, la malvasía canela y
el ibis sagrado. Estas dos últimas provocan serios problemas de
conservación en Europa por hibridarse con especies nativas, lo que hace
necesario llevar a cabo acciones de control y manejo para evitar su
expansión.