lunes, 11 de marzo de 2013

Belén Álvarez Álvarez, Química y especialista en nutrición

Belén Álvarez, en Vegadeo.-Comer para vencer al cáncer. ¿Es posible?
-Pues sí. Como ejemplo decir que a finales de los años ochenta el primer tipo de tumor era el de estómago, sin embargo a día de hoy está entre octava y novena posición y eso es debido al consumo de productos frescos. Está demostrado que comer bien reduce la incidencia de cáncer. Uno de cada tres tumores se produce por una mala alimentación.
-¿La gente es consciente de la importancia de alimentarse bien?
-A día de hoy todavía no.
 -¿Cómo cambiarlo?
-Sobre todo hace falta mucha información. La nutrición cada vez tiene más importancia y cada vez se preocupan más, pero hasta hace muy poco lo tuvimos totalmente olvidado. Estaba aquella idea de los mayores repitiendo que comiésemos, pero lo importante no es comer mucho, sino comer bien. Además comer bien no tiene por qué ser caro, como también se cree.
-¿Falta más educación?
-Es una asignatura pendiente. Mi compañera oncóloga dice también que lo es en la propia carrera de Medicina.
-Desde el punto de vista de la alimentación, ¿qué es lo primero que debe hacer un diagnosticado de cáncer?
-Es fundamental que lleve una buena alimentación para sentirse fuerte a la hora de recibir los tratamientos. Es algo que cuesta porque hay muchos efectos secundarios, muchos vómitos y náuseas. En el libro hemos explicado, en función de los síntomas, la alimentación que deben llevar. Muchos enfermos dejan de comer por apatía y desgana, y, por tanto, es importante que pongan mucho de su parte para comer bien.
-¿Falta más información tras el diagnóstico?
-Como hija de enferma siempre consideré que lo ideal es que el enfermo pueda estar atendido por un equipo multidisciplinar. El oncólogo que te da el tratamiento, el psicólogo que te ayuda a tirar hacia adelante y un nutricionista o endocrino que te diga lo que tienes que comer. Sería la manera ideal, pero me da reparo decir esto porque entiendo que tal y como están las cosas es fácil pedir, pero?
-En todo caso, hay que plantearse un cambio de hábito para prevenir la enfermedad, ¿no?
-Es fundamental. Obviamente hay una parte importante que es la genética y una serie de agentes causales como el tabaco o la exposición al sol o a determinadas sustancias.
-¿En qué medida es importante que ese cambio de hábito implique no sólo al enfermo, sino a todo su entorno?
-Para mí fue la única manera de ayudar a mi madre. La quimioterapia, los efectos secundarios? nada de eso depende de los familiares y no puedes cambiarlo, pero hay cosas en las que sí puedes ayudar e implicarte.
-El libro defiende la riqueza y valor del alimento. ¿Se nos olvida que es preferible a cualquier complejo vitamínico?
-Lo que te puede aportar un alimento no es equiparable a un complejo vitamínico, que es algo que deber recetarte un médico. La gente opta por tomarlos sin saber cómo está, y a veces un exceso de vitaminas tampoco es bueno.

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